Si no hay lugar en la ciudad, habrá que inventarlo en las ramas, en el aire o en la ternura. Nina Izycka da forma a un deseo radical y tierno: abandonar la lógica de lo capitalista e industrializado para recuperar el vínculo con la naturaleza, con el cuerpo y con el otro. « Vivir en un árbol» es un canto íntimo a la libertad, un sueño que nace de la frustración de habitar ciudades donde la vivienda ya es un privilegio y no un derecho.