¿Cómo habitar un mundo de incertidumbre sin perder el asombro?
El Testamento del aire no es solo un poemario; es un itinerario de vida que ha sido trazado con la precisión del soneto y la libertad de una conciencia despierta. A través de estas treinta y cuatro estaciones, la voz de la autora recorre las heridas de nuestro tiempo -la precariedad, el exilio familiar, la soledad digital- para acabar hallando refugio en lo querido y cotidiano: la mesa compartida, el legado de la infancia y esa alegría «zambraniana» que decide ser luz a pesar de las sombras.
Este es un poemario para quienes creen que la palabra sigue siendo un lugar de encuentro, un puente de seda entre el alma y el mundo, y una forma valiente de resistencia.