Todo empezó con el descubrimiento de Playtomic. Una acción habitual para muchos: buscar pista, encontrar compañeros, jugar. Pero esa nueva forma de hacer deporte escondía una pregunta más profunda: ¿Está cambiando la forma en la que nos relacionamos y participamos?
De esa intuición nace este libro. Un viaje que conecta la experiencia personal con el diagnóstico clásico de Robert Putnam en Solo en la bolera: seguimos jugando, pero cada vez más en solitario.
En una época de hiperconexión y, al mismo tiempo, de soledad creciente, este libro nos interpela: ¿qué vínculos estamos cultivando y cuáles hemos dejado erosionar? Una reflexión sobre el capital social, un capital que se construye o se debilita desde el diseño de las ciudades y el urbanismo, desde las políticas educativas y culturales, desde el fomento del asociacionismo y los espacios de encuentro. Capital social es infraestructura democrática, bienestar compartido y futuro común.