La Naturaleza nos muestra siempre su delicada perfección y su eterna belleza y majestuosidad en sus diversas formas.
Nuestra contemplación hacia sus maravillas sigue teniendo un papel central en el pensamiento humano, aspecto ya desarrollado por nuestros antepasados, quienes admiraban el mundo natural dedicándole cantos, bailes, rezos y melodías.
La Naturaleza hace fluir una inspiración en constante evolución y armonía que no pasa desapercibida y nos invita a soñar con seguir descubriéndola. En este poemario naturalístico, nuestros sentidos caminarán por grutas, orillas y senderos, y sus versos nos encontrarán soñando entre los rincones naturales más emblemáticos mientras descansan sobre sus flores y mares los pensamientos más profundos del corazón humano.