Olivia ha llegado a ese punto de la vida en el que nada encaja como debería. Quiso estudiar, sentirse mejor consigo misma, querer menos a los demás y más a ella... pero la realidad no entendió sus planes.
Entre noches insomnes, parálisis que la envuelven de miedo y silencios que pesan demasiado, su refugio es un banco mirando a la luna y la compañía incondicional de Luca, su mejor amigo, esa familia que se elige sin explicaciones.
Con la ayuda de Talia, su psiquiatra, Olivia inicia un camino hacia dentro: un lugar difícil, lleno de heridas sin cerrar y preguntas sin nombre. Allí se busca a ella misma, a la niña que fue, a la mujer que intenta ser... y a la calma que tanto anhela.
Pero el mundo no se detiene. La distancia con su padre -su único hogar desde que su madre desapareció-, la irrupción inesperada de un desconocido que parece verla de verdad y las cicatrices que la vida insiste en recordarle, la obligan a enfrentarse a lo que siempre evitó: sentirse vulnerable.
A través de una historia cotidiana y luminosa, Victoria Becedas nos recuerda que sanarse lleva tiempo, que pedir ayuda es un acto