Loco murano se conforma como dos poemarios en uno. El primer bloque de esta obra, «90 minutos, un largometraje», surge de una serie de poemas desordenados en lo emocional y caóticos en lo referente al momento reflejado por cada uno. El orden final, después de algunos descartes, sitúa cada poema en torno a tres actos de una relación: enamoramiento, disfrute del amor y final. Desvela además influencias, aquí se esconden Pedro Salinas, Ángel González y Vicente Gallego; en el ámbito musical es fácil identificar estos versos con Robe de Extremoduro, Aute y Cohen. Es mi recomendación que reflexionen sobre cada poesía durante sesenta segundos. Tienen la oportunidad de leer esta parte por dos caminos: a través de la secuenciación en que los poemas están editados o por el orden en que fueron escritos, consultando para ello el índice.
Un segundo bloque lo compone «Un poema gigante como un ave del Pleistoceno». Donde lean infierno o pesadilla deben entender depresión, porque llevo veinte años luchando contra esa enfermedad. Tras la última vez, escribí veinte poemas que regalé a la persona que me acompañó en esa