Una mujer atraviesa el duelo y descubre que el dolor no siempre se presenta como tristeza: a veces adopta forma de rutina, de dependencia, de destino. Entre escenas domésticas y una lucidez incómoda, la narradora se pregunta hasta qué punto somos libres cuando amar se parece a no poder salir. Lo cuenta con una voz íntima, irónica cuando hace falta, y con destellos de lo inexplicable: señales, episodios que rozan lo sobrenatural, la sensación de que ?algo? decide por nosotros. Una novela de autoficción que no pide permiso: observa, duda, y abre una puerta que quizá estaba sellada desde antes.