Vera abandona a su marido, se lleva a sus dos hijas y regresa a casa de su padre, en una Budapest inmóvil bajo la nieve. Mientras intenta sostener lo básico, se impone algo más difícil: poner nombre a lo ocurrido. ¿Ha sido violencia o está exagerando? ¿Dónde empieza el daño y por qué cuesta tanto nombrarlo? Rita Halász traza el retrato de una mujer al límite, atrapada entre la inercia y la posibilidad de decidir. Una novela incómoda y precisa sobre la negación, la culpa y el miedo a romper definitivamente.