LA EVALUACIÓN FORMATIVA

LA EVALUACIÓN FORMATIVA. ESTRATEGIAS EFICACES PARA REGULAR EL APRENDIZAJE

Editorial:
CESMA EDICIONES, S.A.
Año de edición:
Materia
Pedagogía/didáctica
ISBN:
978-84-1120-144-5
Páginas:
160
Encuadernación:
Rústica
Colección:
BIBLIOTECA INNOVACION EDUCATIVA
13,46 €

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Índice Prólogo Bloque I. ¿Para qué evaluar? Capítulo uno. ¿Qué entendemos por evaluación formativa?Capítulo dos. ¿Qué hemos aprendido sobre la evaluación en los últimos años?Bloque II. La evaluación formativa como promotora de crecimientoCapítulo tres. Propósito de la evaluación formativa*3a. Primero, el propósito, luego el instrumento*3.b. Claves para una evaluación formativaCapítulo cuatro. Menos notas y más feedbackCapítulo cinco. ¿Qué debemos considerar cuando nos planteamos un proceso de cambio profundo en la evaluación? *5.a. El currículo oculto de la evaluación y la cultura del centro.*5.b. Los procesos de cambio en el ámbito de la evaluación.Bloque II. Una brújula para aprenderCapítulo seis. Un mapa y un destino*6.a. ¿Qué son y para qué sirven los objetivos de aprendizaje?*6.b. Activar conocimientos previos: el papel de la evocación*6.c. Evaluación diagnóstica: cuándo y para quéCapítulo siete. Un camino lleno de aventuras *7.a. Cómo evaluar durante el aprendizaje*7.b. ¿Cómo aportar feedback de calidad?*7.c. Motivación y metacognición*7.d. Sobre la autoevaluación*7.e. Sobre la coevaluaciónCapítulo ocho. Llegando al puerto. La evaluación sumativa*8.a. ¿De dónde sale la nota final?*8.b. ¿Cómo comunicar el aprendizaje? *8.c. La toma de decisionesApéndice.10 propuestas para la reflexión personal o en equipoBibliografía

Evaluar se convierte, a menudo, en una carrera de obstáculos que el alumno supera y el docente certifica, pero que no responde a la finalidad de mejorar el aprendizaje ni en cantidad ni en calidad. Los autores de este libro proponen realizar una evaluación formativa que permita realmente el crecimiento del alumnado. Por eso nos invitan a reflexionar sobre algunas prácticas de evaluación que quizá hayamos repetido sin plantearnos a fondo si funcionan o no. ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Qué sustento teórico tiene? ¿Recogemos evidencias cuyo análisis da lugar a una acción inmediata posterior capaz de mejorar el proceso de aprendizaje? La evaluación formativa no es algo trimestral, mensual o semanal. Debe suceder a la vez que el aprendizaje, es decir, dentro de nuestras aulas. Y, además, es posible lograr que los estudiantes participen en ella de manera muy activa. Se trata de una labor gratificante para el docente, que comprueba cómo sus alumnos aprenden más.