Charles Dickens, gran exponente del realismo literario victoriano, hizo de su escritura una poderosa herramienta para denunciar la desigualdad social, a través de personajes de mirada ética y de un ágil estilo narrativo que perseguía cambiar el pensamiento de la época.
Publicada en 1859, Historia de dos ciudades es considerada una de las novelas históricas más influyentes del siglo XIX. La Revolución francesa sirve de telón de fondo para el desarrollo del drama vivido por la joven Lucie Manette, quien se reencuentra con su padre tras su largo cautiverio, para después ver peligrar la vida de su esposo, el aristócrata francés Charles Darnay. La crítica interpretación de la revolución que despliega Dickens, junto con su profundo juicio sobre el abuso de poder y la capacidad de redención, transfiguran este episodio histórico en una reflexión universal sobre la justicia, el sacrificio y la condición humana.