En el año 1472 de la era cristiana, tras una discusión con un comerciante, Fadil presenta una reclamación ante el alfaquí reivindicando la propiedad del agua de una acequia para la alquería en la que vive. En su ausencia, intentan asesinar a su hijo adoptivo y al informar de lo sucedido a su madre ella palidece y le entrega un viejo fajín, advirtiéndole de que «lo más probable es que tengan que huir al día siguiente» y prometiendo que «durante el camino le hablarían sobre su origen». Desgraciadamente, aquella misma noche incendian la casa y todos mueren menos el muchacho. A partir del luctuoso suceso la existencia de Kamal se torna muy vulnerable y el chico trata de sobrevivir a sucesivos atentados, intentando averiguar quién y por qué le persigue. Todo ello mientras a su alrededor se está librando la terrible guerra de Granada.