San Lorenzo le entregó la sagrada copa a un legionario que la llevó desde Roma a Huesca y desde allí, durante siglos, emprendió el Camino del Santo Grial, que pasó por Zaragoza, Segorbe, Soneja, Torres Torres, Algimia de Alfara, Estivella, Gilet, Sagunto y terminó en la catedral de Valencia, donde se puede visitar.