Decir la vida está estructurado en seis partes. Sus títulos son la mejor orientación del sentir poético general del autor: «Amanecer», «Del brazo de la vida», «Desgarro del corazón», «Vuelo luminoso», «La estrella que nos salva» y «Palabra enamorada». Con esta ordenación el
autor no busca un avance o desarrollo progresivo del argumento sino conceder centralidad a distintos aspectos de la vida. Todo el libro está ya contenido, como en un compendio esencial, en los primeros versos: «Al despertar el alba, Dios en mi pecho y su canción de luz». En cada parte se irá aplicando este primer apunte sobre los numerosos ámbitos de la vida, tanto la suya propia como la vida del mundo, con su unánime carga de dolor. Por eso la compasión por los que sufren está presente en muchas páginas.