La prosa literaria de Virginia Woolf se caracteriza por desviarse de la cadena de sucesos que componen una trama, correspondiente a la estructura narrativa clásica, para centrar el foco en el diálogo interno, ofreciendo una perspectiva más profunda y reflexiva de las vivencias de los personajes, haciendo hincapié en cómo las expectativas sociales y los roles de género afectan al devenir de las mujeres de todas las edades.
En mayo de 1927, Virginia Woolf publica Al faro, una novela dividida en tres partes y que sigue la historia de los Ramsay y sus amigos, una familia que crece bajo la atenta mirada de un faro que los acompaña a lo largo de los años. Un faro siempre vigilante de sus conflictos internos y con los demás, de sus similitudes y diferencias, de sus alegrías y sus miedos, de sus certezas y sus incertidumbres, de sus anhelos y objetivos, de la vida y de la muerte. El faro aparece como un espectador de conversaciones que son sustituidas por reflexiones en un intento por entenderse a uno mismo y a los demás, descubriendo el mundo que los rodea a través de los ojos de una sociedad sat