Alicia arrastra una infancia de abusos y un TLP no diagnosticado hasta los 35. Drogas para olvidar. Hombres que prometían y destruían. Ahora, sola, endeudada y con dos hijos, escribe para no volverse loca. Sin filtros, sin excusas. Un testimonio de dolor, resistencia y pequeños triunfos. Una prueba de que la niebla no es para siempre.