Cada historia se toma sus tiempos y un asunto que lleva enterrado varios siglos puede encontrar su desenlace en solo unos meses; de la forma más inesperada. En el siglo XVII, Sabela por fin encuentra una solución al problema que la había tenido ocupada durante varios meses. No sabía si sería la mejor opción posible, pero era la mejor que se le había ocurrido. En el siglo XXI, Aníbal comienza a investigar una vieja historia -o tal vez deberíamos decir leyenda- familiar. Pocos meses después, hay varias personas más interesadas en ella y todo se torna una competición encarnizada. No mucho más tarde, los acontecimientos se precipitan.... y Aníbal sueña con desentrañar la historia. ¿Sueña? ¿En sentido literal, figurado o en ambos sentidos? Déjate seducir por una historia en la que se entremezclan lo real y lo onírico, lo vivido y lo soñado... en la que nada es lo que parece y nadie actúa como quiere dar a entender... ¿Te animas a intentar solucionar el enigma?