Hay momentos en los que la vida no avisa. Simplemente se detiene y te obliga a mirar.
No son rutinas, es un acto de amor nace de uno de esos momentos. De una etapa de oscuridad que cambió la manera de mirar lo cotidiano y abrió paso a preguntas que quizá llevaban demasiado tiempo esperando.
A través de experiencias, reflexiones y pequeños gestos del día a día, Carol Ëgea recorre ese camino en el que una empieza a comprender que muchas de las cosas que hacemos casi sin pensar -cuidarnos, detenernos, escucharnos, elegirnos- no son simples rutinas. Son una forma de amor.
Este no es un libro que pretende decirte cómo debes vivir. Es una invitación a mirar tu propia vida desde otro lugar, a reconocer aquello que has dejado atrás y, quizá, a reencontrarte con una parte de ti que todavía sigue esperando.
Porque sanar no siempre significa reparar.
A veces, sanar es simplemente aprender a ubicarte.