Si no se le presta demasiada atención, la vida aparece ante nosotros como una obligación presuntuosa disfrazada de regalo, en ocasiones más benévola y, en otras, maliciosa. Sin embargo, si conseguimos frenar y mirarla a los ojos, bastará un momento para que volvamos a enamorarnos de ella y de todo lo que nos ofrece gratuitamente.
Lo que os vais a encontrar en estas páginas tan solo es un pequeño recopilatorio de todas esas veces en las que he necesitado abrir la libreta y escribir lo que veía, pensaba o sentía. Compartiéndolo por fin, intento hoy darle forma y plataforma a lo que vivimos muchos pero que, de vez en cuando, necesitamos leer de otros.