Gabriel tiene cincuenta y tantos años, es profesor de universidad y ha aprendido a vivir con la serenidad cansada de quienes creen haber dejado atrás las grandes sacudidas emocionales. Divorciado, padre de familia y cómodamente instalado en una vida ordenada, su existencia parece sostenida por una forma elegante de resignación: trabajo, rutinas, cierta paz y la convicción silenciosa de que algunas historias importantes pertenecen ya al pasado.
La llegada de Clara altera ese equilibrio.
Brillante, intensa y ferozmente lúcida, Clara estudia Medicina y posee esa rara combinación de inteligencia, humor y verdad que desarma cualquier defensa construida durante años. Lo que comienza como una relación académica -tutorías, libros compartidos, desayunos entre clases y conversaciones aparentemente inocentes- irá transformándose en una intimidad profunda, silenciosa e inevitable.
No se trata de una pasión juvenil ni de un romance impulsivo, sino de algo mucho más peligroso: la aparición tardía de un amor verdadero cuando la vida ya está organizada alrededor de otras responsabilidades, otros mied