Los dos poemarios, Mache mache y Silencio y Crepúsculo pintan hermosos paisajes andinos donde el autor pasó su infancia lo cual quedó marcado en su alma durante su estadía como estudiante en la universidad central de Madrid, frecuentemente le asaltaban imágenes del pequeño pueblo donde nació y donde vivían sus padres, la añoranza que sentía el estudiante de entonces le hizo escribir sobre su tierra, pero con hermosas figuras poéticas. En todos los poemas hay. Imágenes, sentimientos, recuerdos.. que despertaron la sensibilidad de Carlos Homero, si estas imágenes y estos sentimientos llegan al lector colamran el espíritu del poeta.