Cuando los cadáveres aparecen con los párpados cosidos, con hilo negro, y una vela encendida en la garganta, Nueva York vuelve a temblar. Y todos los ojos se vuelven hacia una sola persona: la inspectora Evelyn Shaw, la mujer que años atrás abatió al monstruo Nathael Cross... y la única que parece estar conectada con cada nuevo crimen. Pruebas que la incriminan, mensajes que sólo ella puede leer, un nombre que la persigue como un eco y una sombra que siempre está un paso por delante.