Fede tiene una abuela con mucha imaginación. Cada vez que va a visitarla le cuenta grandes historias que no tienen sentido y que se notan que se las ha inventado para llamar la atención.
Con la duda de si algo de lo que cuenta su abuela Ángeles es real, o si todo es una mentira, su hermano Fernando le propone viajar en el tiempo al pasado para comprobar cómo era la pequeña Ángeles en su pueblo.