Sobre las cicatrices candentes de la guerra se ciernen las vidas de nuestros personajes. Federico, el protagonista, es ya un anciano que vuelve a su pueblo después de verse obligado a migrar a Barcelona. Se va a reencontrar con su hija después de cincuenta años y decide contarle la historia de su familia y el motivo de su abandono. La represión franquista, el silencio colectivo y el miedo pusieron en una situación dolorosa la vida de Emilio y de toda su familia, al que se llevan en mitad de la noche ante la mirada de espanto de su mujer y sus cinco hijos. Genoveva se va a ver obligada a sobrevivir, a sufrirlo desde dentro, a sostener a la familia para sacar a sus hijos adelante, porque hasta su padre le dará la espalda. Los hijos van a crecer marcados de manera diferente por la ausencia del padre y tendrán que afrontar las consecuencias.
Federico será el narrador y el testigo. De niño a anciano, nos va a mostrar la dimensión de la tragedia, las emociones, el sufrimiento de toda la situación de la familia y los infortunios que padecerán después. Las escenas cotidianas, los paisajes, la cocina, el horno