Podría ser en Oriente Medio, en Gaza, Líbano o Irán. Podría ser en el continente africano, en Sudán, Mali o Burkina Faso. Podría ser Europa, con la invasión rusa de Ucrania: vulneración de derechos humanos, crímenes de lesa humanidad, miedo, destrucción y muerte; millones y millones de refugiados. Pero también podríamos hablar de resistencia, supervivencia y esperanza. Y es que, a través de la mirada empática del poeta, la palabra se convierte en denuncia y los silencios, en espacios profundos de reflexión donde poder analizar el mundo que nos rodea y a nosotros mismos. No como simples espectadores. No como cómplices silenciosos. Con valentía y determinación. Desde la responsabilidad y el compromiso con la paz, la dignidad humana y la justicia, combatiendo la desinformación en este mundo globalizado, de redes interconectadas y algoritmos, de sistemas computacionales, automatizados, inteligentes, que procesan datos, ejecutan tareas y participan, trascendentalmente, en cada una de nuestras decisiones humanas. También en la ciberguerra. Podría ser..., la mirada empática de un poeta para resistir a la deshumaniz