Firth está dispuesto a acabar con su vida pero, antes, decide viajar a Muckle Flugga, un islote remoto en el extremo norte de Escocia, para cumplir una promesa que le hizo a su abuelo: pintar un alcatraz. Allí, los únicos habitantes son el farero y su hijo, un muchacho tan imaginativo como solitario. La convivencia entre ellos amenazará los frágiles relatos con los que cada uno ha aprendido a sobrevivir. Michael Pedersen construye una novela luminosa y feroz sobre quienes han naufragado sin hundirse del todo y sobre los vínculos improbables que pueden devolvernos a la vida.
«Combina de forma encantadora emociones humanas sinceras con una infinita alegría lingüística. Qué divertido es leer a un escritor que también parece un inventor». -Ellen Peirson-Hagger, Financial Times
«El registro lingüístico de Pedersen abarca tanto el drama más intenso como la fantasía, y destaca por su capacidad para sumergirnos en los vívidos paisajes marinos de la isla y sus alrededores... Singular y ambicioso». -Irish Times
«Una obra caleidoscópica y lingüísticamente atrevida de brillante metafísica, sustentad