El equilibrio que Gabelith había forjado - la síntesis perfecta de luz y oscuridad - había creado algo hermoso. Pero también algo frágil... Al amanecer, el Árbol de la Vida comenzó a marchitarse y una náusea cósmica sacudió el Jardín Suspendido. La grieta se ha abierto. ¿Podrá el universo resistir el precio de su propia corrección?