A partir de una metáfora estructural -el quicio como sostén y medida-, Mauro González desarrolla un diagnóstico profundo, lúcido y ambicioso de la sociedad occidental de la segunda década del siglo XXI, caracterizada por la aceleración, el ruido, la fragilidad del individuo, la pérdida de intimidad, la banalización -del bien, la violencia, lo bien realizado-, así como la disolución de los vínculos comunitarios; el individuo está fuera de quicio, parece haber perdido el eje que le daba consistencia, orientación y sentido.
El libro destaca por la unidad del conjunto pese a estar compuesto por una serie de ensayos breves, pero densos y de gran vigencia -decadencia de la imagen, impaciencia, confusión, debilidad psicológica, orgullo de la ignorancia, renuncia a la memoria...- y por la claridad de la exposición, que en ningún momento rehúye el juicio moral ni la toma de posición.
Las referencias filosóficas, culturales y literarias -de Homero, Aristóteles y San Pablo a Arendt, Zambrano, Unamuno, Montaigne, Steiner o Gomá- se integran de forma natural en un pensamiento propio. El autor acude y dialog