Hay lugares donde los secretos no se entierran; se eliminan.
El cadáver de un niño de once años aparece a orillas del río Manzanares. Es un paciente de la Fundación Tordesillas, un centro de tratamientos experimentales dirigido por el prestigioso doctor Vicente Tordesillas y su socio, el ambicioso Nicolás Güeto.
Mientras Raquel lidia con los recuerdos de su infancia, que resurgen tras la muerte de su tía, las piezas del caso comienzan a encajar. Enfrentada a una barbarie insospechada, la inspectora tendrá que decidir hasta dónde está dispuesta a llegar para hacer justicia.