En un alarido de poetizar e inmortalizar lo inefable, el yo lírico más genuino se aferra a su verdad sobre el mar, sobre amar, creando un espacio emocional único e incomprensible a los ojos de la actual sociedad vociferante. Los versos se enfrentan a la feroz dualidad entre lo que se debe hacer y lo que el corazón reclama.
Esta obra entrelaza sensibilidad y delicadeza puras con la potencia frenética del acto creativo y vital, disolviendo las fronteras entre lo cotidiano y lo sublime.
La voz poética nace desde el abismo del destierro, latiendo entre mundos contrapuestos: lo físico y lo conceptual, los límites del amor sin patria, la subversión del patriarcado, lo permitido y lo enjuiciado, lo palpable hasta la médula y lo esencial de lo intangible.
En este recorrido, una inmensa ambigüedad y ambivalencia erigen los poemas, resonando profundamente y desafiando las convenciones sociales, conmoviendo la certeza de nuestra propia esencia.