Dios dista mucho de lo que cree la mayoría. No es el ser maravilloso con pelo blanco, larga barba y túnica hasta los tobillos que pasa interminables horas escrutando con su poderosa mirada lo que ocurre en la Tierra. Y está más cerca de nosotros de lo que podemos imaginar.
Cristo y el demonio son las dos caras de una moneda. Y están en cada uno de nosotros. El infierno no es aquel lóbrego lugar donde impera el color rojo y donde los pucheros rebosan de condenados que gritan y suplican el perdón. El infierno es un símbolo y se utiliza para referir al mundo terrenal, en donde todo es pasajero y, por lo tanto, sujeto al dolor y al sufrimiento.
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Las Escrituras esconden su significado real tras profundas alegorías y simbolismos. Esto deja al lector promedio una interpretación absurda, literal y muy infantil de su contenido.
No fueron escritas para gente corriente, sino para quienes dedican la vida a su estudio. El hecho de que en la actualidad las escrituras de tradición hermética estén a merced de cualquiera, ha llevado a repetidas y muy persistentes muestras de la más profunda ign