Este libro que describe y analiza ?no sin humor y con una visión un tanto rompedora? los hechos que se sucedieron en los siglos XVIII y XIX. Si al principio del siglo XVIII las instituciones de Navarra saludaban la llegada al trono del primer rey Borbón y este juraba sus fueros, pronto habrían de enfrentarse al absolutismo para ponerle coto.
Ya en el borrascoso siglo XIX, el choque brutal entre el absolutismo y el liberalismo, la guerra por el trono tras la muerte de Fernando el Deseado, el centralismo puro y duro de los liberales y su nulo respeto hacia los fueros de Navarra y de las Provincias Vascongadas, desembocaron en alzamientos, batallas y en una sucesión de constituciones. La Primera Guerra Carlista determinó el destino. Tras ella, el reino navarro fue borrado del mapa y Navarra quedó convertida en una provincia de la nueva monarquía constitucional con una Diputación dotada de capacidad para establecer normas en las materias dejadas a su competencia, a las que se denominó Fueros. Aunque esos Fueros poco tenían que ver ya con las libertades y facultades que frente a los abusos reales habían defen