No estamos ante un relato de ficción ambientado históricamente, sino ante una historia veraz convertida en narrativa literaria. A través de la vida del personaje histórico Cristóbal de Ponte, el autor nos presenta la transformación del Tenerife neolítico, estado en que se encontraba la isla cuando un ejército castellano desembarcó en ella en 1494, en una sociedad cristiana europea del siglo XVI, a lo largo de los treinta y cinco años que siguieron a la terminación de su conquista -a fines de 1496- por Alonso Fernández de Lugo. Con rigor histórico nos hace vivir la creación de los primeros ingenios de azúcar (La Orotava, Daute, Icod y Güímar) los problemas surgidos en el proceso de aculturación castellana de los aborígenes que quedaron en la isla por el rechazo de buena parte de ellos a ser sometidos y a perder su modo de vida, la tensión entre la Corona de Castilla, defensora de la libertad de los aborígenes cristianizados o en vías de cristianización, y la voluntad del gobernador de la isla de esclavizarlos y venderlos, los orígenes y el significado del culto a la Virgen de la Candelaria, los juicios de res