La novela A la gala gala de la religión habla de religión. Se plantea preguntas como las siguientes: ¿Es posible entender las experiencias místicas propias sin ser consciente de que se están teniendo? ¿Se puede profundizar en la propia fe sin saber que se está ahondando en ella? ¿Se considera factible acceder a las vivencias espirituales de nuestras antepasadas sin pensar que están relacionadas con nuestro presente?
Tomando como fondo las Moradas de santa Teresa de Jesús, la novela se estructura en un doble plano, el de la vida contemplativa y el de la vida activa, que permite varias formas de lectura. En ella se entrecruzan fragmentos de las vidas de mujeres religiosas, que vivieron en el Siglo de Oro hispánico, con la historia personal de Lena, una joven estudiante de Doctorado en Ciencias de las Religiones, que tiene la peculiaridad no solo de haber sido educada por una abuela profundamente creyente, sino también de querer defender académicamente la fe cristiana y, en general, la de cualquier religión, antes que la vacía perspectiva de las ciencias contemporáneas que se burlan de la fe por ignoranc